En las aguas frías que rodean la Antártida vive un pequeño crustáceo que sostiene parte esencial de la vida marina: el krill antártico. Es alimento para numerosas especies y participa en procesos naturales que transportan carbono hacia las profundidades del océano. Su aprovechamiento como recurso para la nutrición humana exige comprender ese papel ecológico y la importancia de una pesca responsable.
¿Qué es el krill y de dónde proviene?
El término krill agrupa distintas especies de pequeños crustáceos marinos. Una de ellas es el krill antártico (Euphausia superba), que habita el océano Austral, alrededor de la Antártida.
Su apariencia recuerda a la de un camarón pequeño. Los adultos pueden alcanzar aproximadamente seis centímetros de longitud y se reúnen en grandes concentraciones conocidas como enjambres. Estas agrupaciones son una característica importante de su vida en el océano.
El krill antártico se alimenta principalmente de fitoplancton: organismos microscópicos que realizan fotosíntesis en las capas iluminadas del agua. También utiliza otras fuentes de alimento, entre ellas las algas que crecen bajo el hielo marino. Esta relación con el hielo es especialmente relevante para los ejemplares jóvenes.
Un eslabón fundamental para la vida antártica
La importancia del krill supera ampliamente su tamaño. Al consumir organismos microscópicos y servir de alimento a animales más grandes, conecta distintos niveles de la red alimentaria del océano Austral.
Ballenas, focas, pingüinos, peces y calamares dependen del krill, directa o indirectamente. Por esta función, la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos —CCRVMA, conocida internacionalmente como CCAMLR— lo reconoce como una especie clave del ecosistema.
Conservar el krill implica, por tanto, considerar también a las especies que se alimentan de él. Su abundancia es importante, pero también lo son su distribución y su disponibilidad en los lugares donde los depredadores buscan alimento. Precisamente por esa relación, la gestión de su pesca incorpora el seguimiento del ecosistema y de las especies dependientes.

Su papel en el ciclo del carbono
El krill también participa en el transporte de carbono dentro del océano. Después de alimentarse, produce partículas fecales que contienen carbono y pueden hundirse hacia aguas profundas.
Investigaciones científicas han documentado la contribución de este proceso al almacenamiento de carbono en el océano Austral. Así, la importancia del krill comprende tanto la alimentación de otras especies como su participación en los ciclos naturales del ambiente marino.
¿Por qué es importante la pesca responsable?
El krill se aprovecha para distintos usos, entre ellos la elaboración de aceite destinado a suplementos y la producción de ingredientes para acuicultura. Esa actividad debe gestionarse considerando que el recurso también cumple una función esencial en la naturaleza.
La CCAMLR aplica un enfoque precautorio y basado en el ecosistema para gestionar las pesquerías de su área de competencia. El objetivo contempla la conservación del recurso y el mantenimiento de las relaciones ecológicas entre las especies capturadas y aquellas que dependen de ellas.
En la pesca del krill, este enfoque se apoya en herramientas como:
- Límites de captura, establecidos mediante medidas de conservación.
- Información científica, para evaluar el recurso y orientar su gestión.
- Monitoreo del ecosistema, que permite detectar cambios en especies dependientes del krill.
- Observación científica a bordo, para registrar las capturas, tomar muestras biológicas y documentar interacciones con otras especies.
Hablar de pesca responsable también exige reconocer sus posibles impactos. La extracción retira un alimento utilizado por otros animales, y las operaciones pesqueras pueden interactuar con especies que no son el objetivo de captura. Por ello, la prevención, el registro y la reducción de estas interacciones forman parte del trabajo de conservación.
Un recurso vinculado a un entorno cambiante
El hielo marino proporciona alimento y refugio al krill durante etapas importantes de su desarrollo. Los cambios en ese hábitat y en la temperatura del océano afectan las condiciones en las que vive.
El Programa Antártico Australiano señala que algunas poblaciones de krill están desplazándose hacia el sur, en relación con el calentamiento del océano y los cambios del hielo marino. Estos procesos refuerzan la necesidad de mantener la investigación y el seguimiento ambiental como parte de la gestión del recurso.
Del krill antártico al aceite de krill
El aceite obtenido del krill antártico contiene ácidos grasos omega-3, incluidos EPA y DHA, además de fosfolípidos y astaxantina. Estos componentes explican el interés por su utilización como ingrediente en productos de nutrición humana. Las cantidades presentes deben consultarse en la información técnica y el etiquetado de cada producto.
Conocer el origen también forma parte de una elección informada
Detrás del aceite de krill existe una especie que cumple funciones esenciales en el océano Austral. Comprender su origen, su relación con la fauna antártica y los criterios que orientan su aprovechamiento permite valorar el ingrediente más allá de su composición.
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